miércoles, 2 de septiembre de 2009

Verte dormido, cerquita mío...

Entrar a mi habitación y verte dormido sobre mi cama tan relajado y en paz, me generó ternura y tranquilidad.
Necesitaba despertarte para decirte que ya estaba lista la cena.
Acariciandote con mis manos suavemente, recorriendo con mi mirada todo tu cuerpo que transmitía serenidad, buscando tu cara para regalarte unos besos, fui despertandote y deseando a la vez, tenerte así todos los días...

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